
La respuesta es depende. Porque no todas las clases online son efectivas, por no tener la tecnología adecuada o el docente no estar preparado. Pero algunas otras sí y con resultados más que probados.
Estamos viviendo tiempos cambiantes donde la tecnología se ha impuesto en nuestro día a día. Los más jóvenes tal vez estén más habituados a ella, pero muchos de los que nacieron desde los años 80 del siglo pasado para atrás lo suelen ver como «un mundo» y se les hace «cuesta arriba».
Recientemente he oído comentarios de personas reacias a recibir clases online, tal vez porque les pilla un poco desorientados en cuanto a tecnología o porque se cierran en banda sin más, y me he decidido ha publicar este post.
En marzo de 2020 todos nos vimos inmersos en esta vorágine del COVID19 y los que trabajábamos en un aula tuvimos: o bien que cerrar el chiringuito o bien adaptarnos y salir adelante.
En mi caso personal, tuve la inmensa suerte de tener la tecnología adecuada para poder explicar matemáticas como si estuviera en mi aula y con mi pizarra.
No lo hago con webcam sino con una pizarra virtual que el alumno ve en su pantalla desde casa, donde escribo, dibujo, borro, subrayo, etc… Incluso, me atrevería a decir que tengo más variedad de herramientas para explicar de manera visual —que es como a mí me gusta— que con mi pizarra de pared y mis cuatro rotuladores básicos.
Es cierto que no a todo el mundo le va a funcionar una clase online, sobre todo si no tiene la actitud adecuada: responsabilidad y capacidad de concentración; ya que es más fácil distraerse en la intimidad de su casa: ahora miro el móvil, ahora como algo, …
Sin embargo, sí hay una serie de ventajas para quien las recibe que me gustaría destacar:
- El tiempo: tengo el caso de una alumna, Lucía, que lo percibió al instante: gana tiempo para ella al no tener que desplazarse a la academia y luego volver a su casa. Antes de que acabara el curso pasado, me pidió que para éste, si era posible, poder recibir las clases online.
- La comodidad: estar en tu casa, con tu material a mano y con ropa cómoda hace que percibas mejor lo que te explican y disfrutes más del estudio.
- La distancia: gracias a las clases online pude acompañar en la preparación de su examen de la Universidad a un alumno, Borja, que se quedó en Castellón por el COVID19.
Sí, también hay inconvenientes aparte de la actitud, como el fallo de internet o no tener los dispositivos adecuados para visualizar la clase. Pero son menos y poco probables.
La pandemia nos ha enseñado a salir de nuestra zona de confort y a enfrentar el miedo al cambio, a lo nuevo. Así que por favor, si eres de los/as que nunca recibirían una clase online, ábrete a nuevas posibilidades y no rechaces algo sin más por el hecho de desconocerlo. Y esto no solo para las mates, ¡sino para tu vida en general!
Saludos!
Ana